miércoles, 20 de septiembre de 2017

Visita a Brujas 1ª parte




Voy a seguir contando y poniendo fotos de las visitas que hicimos en el crucero. El día 9 de setiembre visitamos la cuidad de Brujas. Esta vez fuimos el grupo solos por nuestra cuenta si apuntarnos a las excursiones del barco.


Puerto de Zeebrugge desde el aire , foto  archivo
Atracó el barco en el puerto de Zeebrugge, situado en la costa del Mar de Norte, en la provincia belga de Flandes Occidental, Zeebrugge es un activo puerto ya sea para el tráfico de pasajeros como de pesca. En efecto, la ciudad es el puerto pesquero de mayor importancia de Bélgica. Con su flamante estructura, el mercado de pescado, ubicado en la parte interna del puerto, es uno de los más grandes y modernos de Europa. La marina turística, en continuo desarrollo, puede hospedar un buen número de yates. Intenso además, es el tráfico que une el Reino Unido con Europa continental. El puerto fue construido entre los años 1895 y 1907 para la ciudad de Brujas, a la que se encuentra conectado por medio de un canal de 12 km. Durante las dos guerras mundiales y debido a su posición estratégica, las fuerzas aliadas lo bloquearon para impedir su uso por parte de los sumergibles alemanes. Dañado en 1944, fue reabierto recién en 1957. Este singular puerto se caracteriza por una larga represa que se adentra en el mar abierto.

            
                                                                                  Crucero atracado en el puerto, foto archivo 





Desde el puerto de Zeebrugger nos trasladó un autobús hasta la estación de tren y cogimos uno que en 20 minutos llegamos al Brujas. Una vez en Brujas, Sandra la hija de mi amiga de León, nos dirigió durante la visita la ciudad. Ese día fue muy gris y llovía a ratos.




Grupo  cuando salimos de la estación  y nos dirigiamos al centro neuralgico de Bruja.Fuimos un grupo de 20 personas visitando esta hermosa ciudad de cuento.

                                                                         
                                             
                                                               Brujas
            

Brujas es una ciudad belga. Es la capital de la provincia de Flandes Occidental. Situada en el extremo noroeste de Bélgica a 90 kilómetros de la capital Bruselas, cuenta en su núcleo urbano con una población de 117.000 habitantes.   
                
             





En el corazón de Brujas y el núcleo de la ciudad moderna, Marktet Square (Markt) es uno de los más llamativos en Europa. Limitado por hileras de casas medievales, la plaza de una hectárea es el punto focal de eventos de la ciudad, con tiendas de recuerdos y restaurantes con gran capacidad durante los meses de verano y también un vibrante mercado de Navidad y una pista de hielo al aire libre que transforma la plaza para la fiesta temporada.


  



La Plaza Burg

                           Plaza Brug  desde arriba , foto archivo

La plaza Burg, es una de las más hermosas de Europa, se encuentra en el centro histórico de Brujas y es uno de los lugares más visitados de la ciudad.

Stadhuis ó Ayuntamiento de Brujas

Si acude a esta plaza podrá comprobar que esta rodeada de edificios históricos como el Stadhuis (el ayuntamiento de Brujas), la Basílica de la Santa Sangre o la casa señorial del Franconato de Brujas.







      
Basílica de la Santa Sangre

En la plaza también podemos encontrar el Proosdij un palacio episcopal de estilo barroco construido en 1665 y que actualmente es la residencia del gobernador de Flandes Occidental.


 





El registro civil es otro edificio destacable de la plaza, este edificio de estilo renacentista se encuentra situado al este de la plaza y fue construido entre 1534 y 1537.

Franconato de Brujas o Brugse Vrige 

En la plaza Burg, Junto al Stadhuis, se encuentra el Brugse Vrije o Franconato de Brujas. Es una casa señorial del siglo XVIII que estaba destinada a ser la sede desde la que dirigir la campaña de Brujas.

En 1795, con la ocupación francesa, se terminó el feudalismo, por lo que el edificio pasó a ser la sede de los tribunales de justicia, uso que se le dio hasta 1984, cuando paso a albergar los archivos de la ciudad.

En el edificio se puede visitar una antigua sala del tribunal y una magnifica sala renacentista del siglo XVI.
Catedral de San Salvador 
 
 



La Catedral de San Salvador, es posiblemente el edificio "histórico" más moderno de Brujas, y por cuestiones del destino es el principal centro religioso de la ciudad.
Su historia comenzó como una sencilla iglesia románica (S.IX), que crecía a la sombra de la gran Iglesia de San Donato. Siempre fue conocida por su esbelta torre románica, mucho más baja que la actual. Esta pequeña Iglesia sufrió hasta 3 incendios hasta mediados del S.XIV. Como un ave Fénix siempre resurgió de sus propias cenizas. El último de ellos fue en 1358, y en esta ocasión además de resurgir, sus parroquianos doblaron su tamaño.

    



Me está costando hacer mucho este post de Brujas y como tengo todavía  muchas y bonitas fotos de ciudad dejo para ahcer  una  2ª parte.Este por  está incluido en el crucero que  hicimos por las Capitales Europeas. Podéis  ver mas pinchando en estos enlaces:





 ¡¡ Espero que os haya  gustado !!

 Información de algunos lugares de turismo y alguna foto de Archivo que lo indica




















lunes, 18 de septiembre de 2017

Relato: La exposición de Basilio

Lunch en  la exposición

La afluencia de la gente para las dimensiones de la sala de exposición de obras pictóricas es reducida. Del rectángulo que conforma las paredes cuelgan cuadros de carácter monotemático. Paisajes otoñales se tiñen en contadas ocasiones con la policromía y luz de la exuberancia estival. Centenarios puentes que conducen al bucólico sosiego rural, húmedas alamedas flanqueadas por hileras de hayas, un viejo puerto de aguas mansas y oscuras, permiten intuir el aceptable talento artístico de Basilio, un hombre de estatura media, calvo sin expresiones emocionales a quien se le supone la inauguración de la exposición. No obstante, está al tanto de los que se acercan a la sala y ni siquiera duda en escanciar un vino de cosechero, en lamentables vasos de plástico a visitantes desconocidos.

Una elemental atención a los gestos y movimientos de la concurrencia permite clasificar a los asistentes en diferentes tipos: los amantes de la pintura y conocedores de sus técnicas, apenas se mueven. Como si colocados en ángulos simétricos, abarcaran de un vistazo el estilo siempre igual, que genera diversas formas en los lienzos. El segundo grupo está formado por curiosos o por quienes, no pueden eludir algún compromiso. Observan el arte con indiferencia, están más atentos a los canapés de la mesa y hablan mucho con los presentes, pero sin referirse algunas a las exquisiteces artísticas.

La penúltima clase de asistentes la conforma los pseudos intelectuales, es decir, aquellos que pretenden rellenar sus carencias imaginativas y técnicas, con fingidas poses de entendidos o diestros en tales materias. Su compostura les lleva a colocarse frente a los cuadros con ceño fruncido y expresión interesada, pero les delata el rabillo del ojo más atento, así la gente les mira y al significado de esa mirada. Por último están los enamorados, pero de esta especie hablaremos más adelante.

Observo a Basilio. Una chica joven de rostro ovalado está frente a él. Apenas cruzan unas buenas frases entre sí. La fresca sonrisa de la muchacha, sin duda una componente más del gremio de artistas, contrasta con el ademán taciturno del pintor, cuyas aviesas y disimuladas miradas a la concurrencia, busca hallar un tono de voz elogioso o alguna especial dedicación a cualquiera de los lienzos, que pudiera traducirse en la inmediata compra de un cuadro.

Apenas he saludado a Carmina, cuando se me planta adelante un viejo conocido, muy amigo de mi familia, a quien no se me hubiera ocurrido imaginarle presente en el acto.

Un breve y educado intercambio de palabras protocolarias, me permite ahuyentar el importuno en cuestión, y continuar con la pintora el recorrido, cuadro a cuadro, a lo largo de la sala.

Carmina con la cabellera recogida en una coleta y ataviada con pantalones y chaqueta en tonos oscuros, me introdujo con sus comentarios aleccionadores en el intríngulis de la sabiduría artística.

-¡Salvador! mira ese precioso contraste de luces... ¡Qué logrado está el reflejo de los árboles en el suelo empapado por la lluvia...! Qué perfección cromática en el ocaso del sol…!

Mi mirada se dirige con inusitada rapidez de los cuadros a su rostro y de su figura a los lienzos. Me gusta el arte en cualquiera de sus expresiones, pero me agrada más la compañía de esta mujer. Su cara de piel brillante me regala una sonrisa, juraría que si intuición femenina está leyendo mis pensamientos hasta con lectura deletreada. Intento esforzarme por apartar de mi mente cualquier idea que no me relacione con la pintura. No puedo. Me resulta imposible. La contemplo una vez más y la encuentro arte en estado puro. La belleza de un cuadro, arte relativo, se capta por medio de las fibras de muestra personalidad sensible, pero para el amor que transforma a la persona querida, en la quintaesencia del más bello colorido y de los trazos más perfectos, es necesario algo más. Es menester la locura, el alejamiento de la realidad y fantasía, entre ficción y verdad. Sólo así somos capaces de sumergirnos en lo más divino. Que se le ha permitido experimentar al ser humano, el amor ciego y total, Es evidente que pertenezco a la categoría de los que se acercan a la sala de exposiciones, motivado por el enamoramiento. El arte es Carmina, los lienzos simples emanaciones suyas.

Poco a poco, los sonidos ambientales, los comentarios de la gente, las entradas y salidas de las personas, las luces, se transforman en algo lejano, extraño, que percibo vagamente en una confusa conciencia marginal. Sólo me importa ella, sólo me interesa Carmina. Mi atención se reduce a un cono de luz de las representaciones circenses, a su pura presencia y a la variada gama de sensaciones que experimento en su compañía. Siento que la pasión crepita en mi encendido corazón. Rozo su costado con dedos trémulos.

-¿Qué te parece este cuadro, Salvador? Interrumpe la pintora, mi emotivo ensueño.

-¡ah! ¡Eh!, Muy bonito, muy bonito- apenas he acertado a balbucear. Contemplo su rostro, admiro la figura de esa mujer donde, ya todo es silencio a pesar del ruido, donde a pesar de las luces, no hay más claridad que su sonrisa, donde en medio de la gente permanezco a solas con ella.

 857 palabras 

Capítulo suelto que no he metido en la novela Arrugas en la sábanas.