jueves, 11 de agosto de 2016

VOLUNTARIOS CONTRA LA SOLEDAD

                   Voluntarios contra la soledad
António  cantando el bingo en la  Residencia San Andrés, Begoña  Juega  a la rana los sábados, José  los pasea y Marian los acompaña una de las muchas  actividades lúdicas que  realizan con los  residentes
   Este grupo hace una labor maravillosa  al prestar su compañía a los residentes de las residencias. En mi caso hace ya veinte años necesité de sus servicios y António y su mujer no dudaron en ayudarme y quedarse con mi madre las veces que lo solicité.

  Ellos son pioneros en este voluntariado llamado Nagusilan. Ellos  cada semana  vienen a la residencia donde yo trabajo y acompañan a los ancianos a pasear, juegan al bingo, a cartas, a la rana. Los domingos vienen a acompañarlos y bajarlos a misa, los sacan al jardín y como no es de agradecer por que  nosotras  las  trabajadoras  no tenemos tiempo para  esos  trabajos.  

   Todo agosto  vienen a hacer actividades para suplir las vacaciones de las asistentas de terapias. Me uno a ellos y les hago un homenaje  a través de mi blog.

Dos  residentes a mi cuidado en el jardín 

El grupo de Nagusilan en Eibar celebrará este otoño el vigésimo aniversario de su creación

  Los voluntarios del grupo Nagusilan en Eibar se encuentran de enhorabuena. Este otoño, en noviembre, celebrarán que ya llevan veinte años dedicados al acompañamiento y animación de las personas mayores residentes en los dos centros para mayores de la localidad, la Residencia San Andrés y el Centro Gerontológico Egogain. Una labor desarrollada de forma altruista, por ayudar a los demás, por sentirse útiles, por acompañar en la soledad, por aportar su granito de arena en esta sociedad cada vez más estéril.


   Desde su creación en 1996 este voluntariado entre las personas mayores ha tenido una gran aceptación, aunque siempre viene bien la ayuda de más manos porque las necesidades son cada vez mayores. «Parece mentira pero ya tenemos veinte añitos», aseguró de forma divertida el responsable del grupo de Nagusilan en Eibar, Antonio Jiménez. La celebración es propicia para volver la vista atrás y comprobar que «me he rejuvenecido un montón a mis ochenta y tres años. Ha merecido la pena. El envejecimiento activo es una realidad. Lo que sea que se elija, no tiene por qué ser esto. Y el voluntariado, en concreto, es una gran satisfacción», añadió Jiménez.

   El grupo eibarrés de Nagusilan contaba en 2015 con 19 voluntarios, diez mujeres y nueve hombres. En cambio, este año, trabajan 16 voluntarios, una cifra considerada escasa teniendo en cuenta la población de Eibar. A lo largo del año pasado los eibarreses realizaron un total de 5.743 horas en servicios, tales como acompañamientos en las propias residencias o para acudir a otros lugares, apoyo emocional, participar en paseos y excursiones, actos lúdicos y festivos o diferentes actividades con otras organizaciones como el Banco de Alimentos. En total, durante 2015 'movilizaron' a 240 residentes del Centro Gerontológico Egogain, la Residencia San Andrés y el Centro de Día.

                  Conciencia tranquila
Residentes en la capilla  en alguna  actividad
  «Yo recomendaría esto del voluntariado a todo el mundo. Terminas de estar aquí y te vas a la cama con la conciencia tranquila», asegura el responsable eibarrés. No obstante, y viendo cómo ha evolucionado Nagusilan en la localidad armera, no dudan en afirmar que «necesitamos muchos más voluntarios. Hay que tener en cuenta que ahora mismo los que estamos ya somos muy mayores. Necesitaríamos, por ejemplo, que entraran todos estos prejubilados que dejan de trabajar con una edad temprana y que andan por ahí no sabiendo qué hacer. Pero también jóvenes, de cuarenta y tantos o cincuenta años», precisaron desde Nagusilan. Las oficinas de los voluntarios eibarreses permanecen abiertas de lunes a viernes, desde las 11.00 hasta las 13.00 horas, en un local cedido por el Centro Gerontológico Egogain. Allí se ofrece un servicio de información para todas aquellas personas que puedan estar interesadas por la labor de Nagusilan y los servicios que presta. «Nos hace falta más gente. Hay que tener en cuenta que estamos en las dos residencias y en el Centro de Día», explican los voluntarios.

   Están ahí para combatir la soledad. Muchos de los residentes sólo cuentan con el cariño que los voluntarios les dan. «Eso sí que es triste. Bien es verdad que la mayoría de los ingresados tienen familia, pero hay otras personas que no tienen a nadie que les saque a tomar el sol un poco o hablar con ellos. Y ahí entramos nosotros», asegura Jiménez. Y con una sonrisa se conforman.

   Animan a los eibarreses a que se acerquen a su trabajo, pero no sólo para dos o tres días. Piden a los indecisos que trabajen y experimenten con ellos durante más días. «A mí eso que dicen que 'yo no valgo para esto'... No sé si me convence mucho. Hay que probar lo que es».

Una residente  con su cuidadora
                         
Escrito del Diario Vasco por Felix  Morquecho 
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