miércoles, 27 de septiembre de 2017

Relato "El vestido Fucsia"

Mi hijo pequeño y su  chica de boda en Mallorca

El vestido fucsia

Jamás había vuelto a mirar ese vestido, guardado en el trastero. Cuando lo miré, la catarsis removió mis entrañas. El vestido lo compré en una tienda exclusiva. Al entrar en la tienda, allí estaba él detrás del cajero. Nuestras miradas se cruzaron. 

Me gustó un vestido fucsia expuesto en el escaparate. Me lo probé, me quedaba como un guante. Sin dudarlo, lo compré. Me lo cobró él.

El vestido era para la boda que se celebraría por la  tarde. Fui a la peluquería; me maquillaron; me peinaron un recogido que me favorecía. De casa salí caminando con mucha elegancia hacia la iglesia. Tras la romántica ceremonia y un beso de los novios. Nos trasladamos en autobús hasta el restaurante que se celebraría la cena. Un invitado me ayudó a subir al autobús. Su cara me sonaba, entonces me di cuenta que era el cajero de la tienda.

-¡Estás muy favorecida y elegante con ese vestido!

Se llamaba Emilio y era amigo de la infancia del novio. Fuimos charlando en el camino hasta llegar al restaurante del convite. Buscamos en el cartel colocado en la entrada del comedor nuestros nombres y compartíamos la misma mesa.

Desde entonces surgió una gran amistad y nunca más nos separamos. Vivimos un intenso amor. A los dos años de conocernos, nuestras vidas se unieron. La felicidad duró hasta que un día llegó a casa Emilio. 

-¡Nos vamos de cena con un cliente y su esposa! ¡Ponte ese vestido que tanto te favorece!

Aquella noche, no supe que mi vida iba a cambiar. Mi felicidad quedó truncada desde ese momento. Cuando íbamos hacia el restaurante un fatídico accidente de carretera, segó la vida de mi amor. Yo sólo tenía magulladuras, mientras que mi marido quedó gravemente herido. Murió en mis brazos.

A pesar de haberlo lavado con un buen detergente. Nunca se había borrado las manchas de sangre de Emilio del vestido fucsia.


317 palabras 

Palabras obligadas para el concurso son: Catarsis, Elegancia y Detergente.
El vestido de mi nuera  me inspiró para  hacer  este relato.




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